Los chakras son centros de energía situados a lo largo de la columna vertebral que pueden abrirse o cerrarse según nuestro estado emocional y físico.
Existen siete chakras principales:

- el chakra raíz
- el chakra sacro
- el chakra del plexo solar
- el chakra del corazón
- el chakra de la garganta
- el chakra del tercer ojo
- el chakra corona.
Las piedras pueden ayudar a equilibrar y fortalecer los chakras. Cada piedra se asocia con un chakra específico debido a la frecuencia vibratoria de la piedra que corresponde a la del chakra.
Por ejemplo, la obsidiana negra se asocia con el chakra raíz, ya que ayuda a fortalecer la confianza en uno mismo y a anclar la energía.
La piedra lunar se asocia con el chakra sacro, ya que ayuda a equilibrar las hormonas y a fortalecer la creatividad.
El citrino se asocia con el chakra del plexo solar, ya que fortalece la confianza en uno mismo y la autoestima.
El cuarzo rosa se asocia con el chakra del corazón, ya que fortalece el amor y la compasión.
La apatita azul se asocia con el chakra de la garganta, ya que ayuda a fortalecer la comunicación y la expresión.
El lapislázuli se asocia con el chakra del tercer ojo, ya que fortalece la intuición y la clarividencia.
Finalmente, la amatista se asocia con el chakra corona, ya que fortalece la espiritualidad y la conexión con el universo.
Es importante señalar que las piedras no curan problemas físicos o emocionales, pero pueden ayudar a equilibrar los chakras y a fortalecer las energías positivas. También es importante limpiar regularmente las piedras para eliminar las energías negativas acumuladas.